Históricamente, Argentina ha enfrentado un drenaje constante de divisas, gastando miles de millones de dólares en importar gas licuado durante los picos de invierno. Este ciclo de dependencia no solo afectaba la balanza comercial, sino que generaba una presión insostenible sobre la moneda nacional.
Los proyectos actuales de infraestructura buscan revertir esta tendencia de manera definitiva. Para el año 2026, la capacidad instalada permitirá que el excedente de producción local cubra la totalidad de la demanda interna durante todo el año. Este cambio estructural es el cimiento para estabilizar las reservas del país, reduciendo la volatilidad económica que ha caracterizado las últimas décadas.
Impacto en Reservas
La sustitución de importaciones permitirá retener divisas fundamentales para el respaldo del peso argentino.
Soberanía Térmica
Garantía de suministro ininterrumpido para la industria y el consumo residencial sin depender de mercados externos.